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Una piel bonita y sana desde el interior
Una piel bonita y sana desde el interior

Una piel bonita y sana desde el interior

Fecha: 30 de marzo de 2022

El bienestar de la piel, cómo ayudarla desde dentro y cómo combatirla desde fuera

El envejecimiento es una preocupación que aqueja a gran parte de la población, especialmente a las mujeres, aunque a la fecha podemos decir que también ha cobrado importancia para el público masculino.

El tiempo pasa, la piel envejece y se produce una degeneración natural que, muchas veces, puede generar ansiedad, miedo y estrés, porque vivimos en una época que siempre quiere que seamos más bellas y rindiendo.

El envejecimiento es un proceso de degeneración natural de la funcionalidad de nuestras células y comienza desde el momento en que nacemos. Los principales procesos bioquímicos implicados son la oxidación provocada por los radicales libres y la glicación, o unión del azúcar a las proteínas del interior del organismo que altera su estructura y función, y las dos proteínas que se destruyen son:

  • elastina;
  • colágeno.

Con el tiempo este proceso se hace cada vez más evidente haciendo aparecer en la piel:

  • arrugas;
  • manchas;
  • signos de expresión;
  • ojeras;
  • laxitud de la piel.

Incluso en el caso del cuidado de la piel, la prevención siempre es la clave ganadora y debe comenzar desde el interior, preservando nuestras células el mayor tiempo posible. El objetivo, de hecho, es vivir más años, con más salud y con una buena calidad de vida.

Necesitamos enfocarnos en crear un estilo de vida saludable, que nos permita ralentizar naturalmente este proceso, haciéndonos sentir más seguros y en sintonía con nosotros mismos. Para ello es necesario crear la rutina adecuada, o establecer hábitos que nos den seguridad y sensación de control frente al paso del tiempo.

Esto nos permite superar momentos de fuerte ansiedad y estrés, sin caer en malos hábitos como:

  • comida chatarra;
  • alcohol;
  • medicamentos;
  • humo;
  • estilo de vida sedentario.

La esfera psicológica, de hecho, influye mucho en nuestro bienestar y, en consecuencia, también en la longevidad.

Una alimentación sana, un entrenamiento constante, una integración correcta, un descanso nocturno satisfactorio, la meditación y la reducción (en la medida de lo posible) de los factores de estrés diarios constituyen la base del bienestar y la longevidad.

La salud y la belleza de la piel hoy en día pasan cada vez más por un concepto de "belleza desde dentro", es decir ayudar y apoyar nuestra piel nutriéndola desde dentro, con el apoyo de elementos nutracéuticos naturales. Gracias a un número creciente de estudios y evidencias científicas, sabemos que un suplemento dietético específico en esta área se está convirtiendo en un apoyo cada vez más importante para contrarrestar los signos del envejecimiento, para combinarlo siempre con los enfoques tópicos más comunes y básicos, dietéticos y físicos. movimiento.

Principales elementos nutracéuticos

Veamos ahora cuáles son los principales elementos nutracéuticos capaces de apoyar nuestra piel y sus mecanismos de acción.

Colágeno hidrolizado: es la Proteínas principal del tejido conjuntivo y la más abundante de todo el organismo. Funciona como soporte, sostén y protección para la piel, articulaciones, huesos y músculos. Es sintetizado por células especializadas específicas, los fibroblastos, gracias a la presencia de microelementos esenciales, entre los que se encuentran la vitamina C, el zinc y los aminoácidos tomados con la dieta (que obtenemos de la carne, el pescado, la leche y sus derivados y las legumbres). Se ha demostrado que la integración de colágeno hidrolizado influye en la elasticidad y el tono de la piel y es capaz de reducir la profundidad de las arrugas.

Astaxantina: es un carotenoide, es decir un pigmento vegetal, de color rojo/violeta, cuyas propiedades antioxidantes son útiles no solo para retrasar los efectos del envejecimiento sino también para mejorar la presión arterial y disminuir el estrés oxidativo.

Ácido hialurónico: es uno de los componentes fundamentales del tejido conectivo, con alta concentración en la piel (en la dermis en particular), donde ayuda al mantenimiento de la elasticidad e hidratación de la piel, gracias a su capacidad de unirse a moléculas de agua. Numerosos estudios demuestran cómo el uso del ácido hialurónico frena la aparición de arrugas y aumenta la luminosidad de la piel, manteniendo el tono del tejido cutáneo y el efecto barrera filtrante frente a los agentes externos.

CQ10: o CoenzymeQ10, también conocida como ubiquinona, es un poderoso antioxidante que se encuentra en casi todas las células del cuerpo. Su función principal es convertir los alimentos en Valor energético, contrarrestando la fatiga y favoreciendo el bienestar muscular. la concentración de esta enzima tiende naturalmente a disminuir con la edad: por este motivo tiene un papel fundamental en el campo del antienvejecimiento.

Zinc: es el mineral que se ocupa del correcto equilibrio de las hormonas esteroides, la insulina y el sistema inmunológico. También favorece la renovación del tejido cutáneo y la cicatrización de heridas (útil para el tratamiento del acné, la psoriasis, la caspa, la dermatitis y la piel seca).

Vitamina C: o ácido ascórbico, que siempre ha sido conocida como la vitamina más conocida y útil para apoyar el sistema inmunológico, y un antioxidante natural muy potente, útil para combatir los radicales libres.

Vitamina E: o tocoferol, ayuda a evitar la oxidación de los ácidos grasos presentes en las membranas celulares, protegiendo sobre todo los tejidos que tienen una actividad más intensa como la piel y los músculos.

Beta caroteno: perteneciente a la categoría de los carotenoides, pigmentos vegetales que representan como precursores la principal fuente de vitamina A, que beneficia a los ojos y la piel, combate los radicales libres y además permite que los huesos crezcan uniformemente.

Abordaje dermocosmético tópico

Vitaminas: elementos esenciales para nuestro organismo, en particular por sus efectos antioxidantes, y en concreto encontramos las vitaminas A, C y E también en el abordaje dermocosmético.

Células madre: cultivos de células madre, o células que tienen la capacidad de diferenciarse en diferentes componentes celulares de nuestro organismo, contienen sales minerales, azúcares, proteínas, fenoles, aminoácidos y lípidos que son capaces de proteger la piel y contribuir eficazmente a la prevención del envejecimiento.

Colágeno: su papel es fundamental entre las proteínas estructurales de nuestro organismo, tiene la función de conectar, sostener y nutrir tejidos y órganos, incluida la piel.

Ácido hialurónico: principal componente del tejido conjuntivo. Posee un fuerte componente hidratante y tonificante que recuerda al agua, ejerciendo un verdadero efecto de apoyo a la hora de contrastar los signos de la edad, como las arrugas y las líneas de expresión.

Ceramidas: son lípidos (es decir, moléculas de grasa) presentes de forma natural en la piel, que constituyen el 50% de la barrera cutánea. Son esenciales para apoyar y restaurar esta barrera, aumentando su efecto protector y manteniendo su hidratación desde el interior.

Elastina: es una Proteínas elástica del tejido conectivo que se encuentra fuera de la dermis. Sirve para almacenar la correcta elasticidad de la piel y garantizar la posibilidad de deformación cuando se somete a estrés. Alternando con fibras de colágeno que en cambio dan soporte y resistencia, en conjunto le dan compacidad al tejido.

 

Giada Barca,

Nutritional Sport Consultant 

The College of Naturopathic of Medicine

 

 




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