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Antioxidantes: qué son y para qué sirven

Antioxidantes: qué son y para qué sirven

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última actualización: 26/09/2017

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La función de los antioxidantes es prevenir o controlar los procesos de oxidación. De ahí el prefijo "anti", es decir, "contra" del término. Por oxidación se entiende el proceso de combustión de oxígeno en las células para la producción de energía y la consiguiente liberación de sustancias conocidas como radicales libres.

El uso de suplementos de antioxidantes está muy difundido entre los consumidores y profesionales de la salud. Los investigadores recopilan cada día más y más pruebas sobre la posibilidad de prevenir o mejorar el curso de numerosas patologías mediante el consumo de antioxidantes, tomados directamente a través de la dieta o en forma de suplementos alimenticios. La función de los antioxidantes es prevenir o controlar los procesos de oxidación. De ahí el prefijo anti, es decir, "contra" del término. Por oxidación se entiende el proceso de combustión de oxígeno en las células para la producción de energía y la consiguiente liberación de sustancias conocidas como radicales libres. Los radicales libres son moléculas inestables muy reactivas que pueden dañar el ADN celular, así como diversos tejidos. De acuerdo con las estimaciones de los investigadores, los radicales libres afectan al ADN de las células con una frecuencia de entre 75 000 y 100 000 veces al día. Las moléculas de los radicales libres se caracterizan por un electrón desapareado (una partícula atómica con carga eléctrica) y, por tanto, tienden a combinarse con otras moléculas para reponer el electrón que falta. Este proceso genera aún más radicales libres.

El proceso oxidativo

Puede observarse un buen ejemplo de proceso oxidativo en las manzanas cuando se cortan: en un corto periodo de tiempo, la pulpa se oscurece. Este fenómeno se debe a que el oxígeno atmosférico reacciona químicamente con la porción expuesta de la manzana. Si se cortara una manzana e inmediatamente se salpicara zumo de limón sobre la pulpa, comprobaríamos que el color oscuro (oxidación) aparece mucho más tarde. Este efecto protector se debe a los antioxidantes, concretamente a la vitamina C y los bioflavonoides, presentes en el zumo de limón. En el interior del organismo humano se producen reacciones similares continuamente. Por ejemplo, los antioxidantes previenen la oxidación del colesterol. Los investigadores han observado que el colesterol solo se vuelve perjudicial cuando se somete a la oxidación, lo cual favorece el proceso de aterosclerosis. En las personas que siguen una dieta muy rica en frutas y verduras, que representan la mejor fuente natural de antioxidantes, el riesgo de enfermedades cardiovasculares se reduce, y lo mismo se aplica a varios tipos de cáncer y otras enfermedades crónicas.

Fuentes de radicales libres

Además de los radicales libres derivados de los procesos vitales de producción de energía dentro de las células, el ser humano también se expone a diversos factores que aumentan el número de radicales libres. La radiación ionizante de la luz solar, los rayos X y otras fuentes son los factores más comunes. De hecho, la exposición excesiva puede causar cáncer de piel, arrugas y cataratas. La contaminación industrial también contribuye a aumentar dicha carga, al exponernos a metales tóxicos como arsénico, mercurio y otros, humos industriales, y muchas otras toxinas. También se debe tener en cuenta que muchos productos farmacéuticos crean radicales libres. Asimismo, el organismo de las personas con enfermedades crónicas como la diabetes produce más radicales libres que el organismo de un individuo sano, mientras que en los atletas, la formación de radicales libres es cuantitativamente superior, ya que son subproductos del ejercicio físico. Por último, el tabaquismo, el alcohol, las comidas fritas y las dietas altas en grasa son fuentes considerables de radicales libres tóxicos.

Las enzimas antioxidantes

El cuerpo humano cuenta con su propio sistema antioxidante que incluye enzimas específicas, como la catalasa, la superóxido dismutasa (SOD) y la glutatión peroxidasa. Los minerales como el selenio, el manganeso, el zinc y el cobre son necesarios para asegurar un funcionamiento eficiente de los complejos enzimáticos.

Antioxidantes comunes

Dado que la dieta típica de América del Norte es deficiente en alimentos de origen vegetal ricos en antioxidantes, es importante que la persona integre el aporte recurriendo a nutrientes antioxidantes adicionales. Entre los antioxidantes más comunes se encuentran las vitaminas A, C y E, así como el selenio, el glutatión, la coenzima Q10 y el betacaroteno. Otros antioxidantes son la luteína, el licopeno y otros carotenoides. El extracto de semilla de uva, la N-acetilcisteína, el ácido alfa lipoico y los tocotrienoles también son excelentes antioxidantes. Los fitonutrientes presentes en algunas especies de plantas como el té verde, la cúrcuma, el ginkgo biloba, y el cardo de leche tienen algunas de las propiedades antioxidantes más potentes jamás descubiertas. Cada antioxidante desempeña una función primordial en la neutralización de los radicales libres y en la optimización de las defensas inmunitarias. Estos son solo algunos ejemplos de antioxidantes disponibles en los alimentos y suplementos.

Análisis del estado de los antioxidantes

Existen numerosas maneras de comprobar el estado del sistema antioxidante del organismo. Una de ellas consiste en realizarse un análisis de sangre que mide los valores de los principales antioxidantes en el torrente sanguíneo. Otro método consiste en un análisis de sangre o de orina para identificar el nivel de estrés oxidativo del organismo en general. Este proporciona una evaluación del estado de estrés oxidativo y las reservas de antioxidantes a nivel sistemático. Por último, recientemente se ha desarrollado una tecnología computarizada que emplea una luz láser azul de baja energía para escanear la palma de las manos a fin de medir los niveles de antioxidantes asociados con los carotenoides.

Referencias bibliográficas: suplementos dietéticos

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