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¿Esguince o desgarro? Cómo reconocerlos y tratarlos

¿Esguince o desgarro? Cómo reconocerlos y tratarlos

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última actualización: 29/11/2016

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La diferencia entre distensión, o esguince, y desgarro. Cómo prevenir daños en nuestro cuerpo y cómo curarnos mediante la alimentación y el tratamiento.

¿Qué son?

Si bien la mayoría de personas han sido víctimas al menos de una distensión o de un desgarro durante su vida, son pocas las que conocen la diferencia entre estos dos tipos de trauma. El desgarro se define comúnmente como «distensión muscular» y, como su nombre indica, se verifica cuando el músculo resulta hipersolicitado debido a un exceso de peso o ejercicio físico. En este caso, pueden darse espasmos, contracturas o hinchazón en las fibras musculares dañadas. El desgarro muscular puede producir punzadas dolorosas cuando se intenta utilizar el músculo o un dolor sordo con pulsaciones en la zona afectada. Cuando se producen contracturas o espasmos, el dolor puede ser constante e intenso. Los síntomas más graves asociados al desgarro desaparecen después de una semana, pero a veces dejan un ligero dolor que puede durar hasta un mes.

    Las distensiones, al contrario de lo que muchos creen, no son la consecuencia de una lesión muscular. De hecho, en este caso el daño recae sobre el ligamento, es decir, la banda de tejido conectivo fibroso que conecta el hueso a la cápsula articular. Cuando un ligamento se ve hipersolicitado, puede rasgarse o estirarse en exceso y, en el momento de la lesión, puede incluso oírse el ruido producido por el desgarro. No es de extrañar, por tanto, que la distensión cause un dolor inmediato y agudo, y que, apenas superado el primer shock del dolor, aparezcan hinchazón, dolor y sensibilidad en los extremos. En la mayoría de casos, la carga de peso sobre la articulación afectada no debe contemplarse siquiera. Con el tratamiento apropiado, la hinchazón desaparece después de alrededor de una semana, pero el dolor puede durar varias semanas y, por lo general, la articulación muestra rigidez durante varios meses.

   La mayoría de desgarros y distensiones responde adecuadamente al reposo y a los cuidados en casa, si bien es conveniente controlar atentamente cualquier señal que pueda requerir intervención médica. Si el dolor es insoportable y es imposible mover la articulación, es posible que el hueso esté fracturado. En este caso, en lugar de volver a la cama, lo oportuno es dirigirse al médico o al servicio de urgencias. Otros signos que deben tenerse bajo control son la coloración azulada de la articulación o edemas particularmente extensos que no se reduzcan en el arco de unos pocos días.

Reducir el riesgo

Aunque las distensiones y los desgarros son acontecimientos bastante comunes, es posible disminuir el riesgo de lesiones en músculos o ligamentos. En primer lugar, se debe hacer ejercicio con regularidad: las personas que no usan músculos y huesos regularmente son mucho más propensas a lesiones. En segundo lugar, es esencial calentar los músculos antes de iniciar una actividad física realizando estiramientos y comenzando el movimiento con calma. Por último, siempre es conveniente usar el sentido común: no levantar objetos demasiado pesados en comparación con la propia fuerza y no participar en actividades que puedan producir lesiones.

Síntomas de los desgarros

  • Punzadas dolorosas cuando se utiliza el músculo
  • Dolor sordo con pulsaciones en reposo
  • Espasmos musculares o contracturas
  • Hinchazón

Síntomas de las distensiones

  • Dolor extremadamente agudo en el momento de la lesión que pasa posteriormente al dolor sostenido
  • Hinchazón
  • Coloración azulada de la articulación afectada (señal de distensión severa)

Principales causas

  • Hipersolicitación de los músculos o de los ligamentos, por lo general debido a levantamiento de pesos excesivos, ejercicio físico intenso o accidente.
  • Desequilibrio entre músculos antagonistas
  • Deficiencias nutricionales que aumentan la propensión a lesiones

Medidas de urgencia ante distensiones y desgarros

Si se sospecha la presencia de un desgarro o de una distensión, es importante actuar con rapidez. Las sencillas técnicas de primeros auxilios que se describen a continuación, si se aplican inmediatamente después de la lesión, permiten una curación más rápida y pueden reducir considerablemente el grado y la duración del dolor.

  1.  Si se acusa un dolor fuerte, una significativa hinchazón y un color azulado en la zona afectada, o uno cualquiera de estos síntomas, buscar de inmediato atención médica. Tener precaución especialmente en casos de lesiones en la muñeca o el tobillo: estas partes del cuerpo son muy delicadas y propensas a fracturas.
  2. Para reducir la inflamación y aliviar el dolor, aplicar una bolsa de hielo artificial o una compresa fría en el área lesionada. Si no se dispone de medios adecuados, es posible llenar una bolsa de plástico con cubitos de hielo y envolverla con una toalla limpia, o bien emplear una bolsa de alimentos congelados. Lo importante es que no se ponga el hielo directamente en contacto con la piel, de lo contrario, además de la distensión, se añadirá una lesión por congelación. Mantener la compresa en la posición durante veinte minutos y esperar otros quince antes de volver a aplicarla.
  3. Elevar todo lo posible la parte lesionada a fin de situarla por encima del corazón. Esto favorece que la sangre fluya desde el área lesionada y se reduzca la hinchazón.
  4. Mantener el área elevada y proseguir con la aplicación de frío durante uno o dos días posteriormente a la lesión; a continuación, alternar apósitos fríos y calientes. En este punto ya no es necesario recurrir al uso de compresas frías con la misma frecuencia que durante la primera hora y media posterior a la lesión, sino de vez en cuando en función de la necesidad. Si la hinchazón no se ha reducido significativamente transcurridos uno o dos días, consultar a un médico.

Tratamiento

Puede que cueste pensar que la dieta pueda desempeñar un papel importante en el proceso de curación de una lesión; sin embargo, una elección nutritiva acertada durante las semanas siguientes a una distensión o a un desgarre puede acelerar la recuperación y reducir el dolor.

Alimentos recomendados:

Para reconstruir músculos y ligamentos que sean fuertes y elásticos, es importante comer proteínas magras. A tal efecto, se recomienda consumir cantidades razonables de pollo, pavo y pescado de buena calidad, y complementar las comidas con alubias.

   Los traumas y lesiones pueden conducir a la formación de radicales libres, es decir, moléculas inestables que se consideran responsables de numerosos molestias. Los radicales libres se pueden combatir gracias a los antioxidantes presentes en frutas y verduras de coloración fuerte.

   Dado que la vitamina C contribuye a reducir la hinchazón y a reparar los tejidos, se recomienda el consumo de cítricos como postre ligero.

Técnicas de investigación

Los siguientes exámenes permiten determinar las posibles causas de una recuperación lenta tras una distensión o un desgarro:

  • Permeabilidad intestinal - análisis de orina
  • Pruebas de función hepática - análisis de orina
  • Análisis de vitaminas y minerales (especialmente de magnesio, vitamina C, hierro) - análisis de sangre

Alimentos a evitar

   Dado que tras una distensión o un desgarro es necesario permanecer en casa, es fácil que esta situación deprima el estado de ánimo, pero se debe resistir a la tentación de consolarse comiendo alimentos poco saludables: los platos preparados, preenvasados, fritos y alimentos con alto contenido de sal no hacen sino agravar la inflamación y la hinchazón.

 

Algunos estudios doble ciego han demostrado que las encimas proteolíticas, como la bromelamina, la papaína, la tripsina y la quimotripsina, aceleran la recuperación de traumas y lesiones deportivas.

Siete requisitos clave - Distensiones y desgarros

Bromelina

Ingerir 500 mg tres veces al día en los intervalos entre las comidas. Se aconseja consumir un producto estandarizado con una denominación de 2000 MCU/1000 mg o 1200 GDU/1000 mg. La bromelina ejerce un efecto antiinflamatorio natural, y también los productos a base de enzimas proteolíticas (quimotripsina, tripsina, proteasa fúngica) surten los mismos positivos efectos.

Metilsulfonilmetano (MSM)

Tomar 1000 mg de tres a cuatro veces al día. Este suplemento tiene un potente efecto antiinflamatorio y es una fuente natural de azufre, que contribuye a la salud de los tendones y ligamentos.

Vitamina C

Ingerir 1000 mg entre dos y tres veces al día. La vitamina C es necesaria para la formación del tejido conectivo y tiene propiedades antiinflamatorias.

Dimetilsulfóxido (DMSO)

Acudir al médico para que recete esta sustancia analgésica de uso tópico.

Boswellia (Boswellia serrata)

Ingerir de 1200 a 1500 mg de extracto estandarizado con un contenido de ácido boswélico del 60-6% tres veces al día. Esta planta tiene un potente efecto antiinflamatorio.

Aceite de árnica (Arnica montana)

Aplicar el preparado sobre la zona afectada dos veces al día. Este aceite de extracción vegetal reduce el dolor, el hematoma y la hinchazón. No aplicar sobre piel lesionada.

Ácidos grasos esenciales

Tomar de 1 a 2 cucharadas de aceite de linaza o 5 g de aceite de pescado al día. Como alternativa, conseguir una fórmula compuesta de ácidos grasos omega 3, 6 y 9. Los ácidos grasos esenciales reducen la inflamación y favorecen la reparación de los tejidos.

Referencias bibliográficas

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